El resultado de la PAES, otra prueba más.

INGRID LAZEN BRAVO

Directora Académica IP-CFT Santo Tomás Osorno

Los resultados de la Pruebas para acceder a la Educación Superior (PAA-PSU-PDT-PAES) han generado por generaciones no solo alegría, emoción, agradecimiento y reconocimiento, sino también ansiedad, decepción, rabia, tristeza.

¿Es tan importante el resultado de esta Prueba? ¿Nos preparamos para recibir los resultados?  ¿Cuándo comienza la preparación de la PAES? Dicen por ahí: No te preocupes aún, cuando llegues a media ahí sí, esas notas valen.

La PAES o algunas hojas con alternativas no dicen quién eres, ni lo que puedes o no puedes lograr en la vida. Entender esto nos lleva a la verdadera tarea de educar.

La educación para rendir esa prueba o cualquier otra, no es algo que aprendemos en el último año de colegio/liceo, menos en un intensivo de meses. Es lo que construimos desde pequeños como “estudiantes” cuando respondemos de manera responsable al rol de aprendiz. Recogiendo, aplicando, procesando, ensayando, errando e intentándolo más de una vez. Acciones que nos transforman, que dibujan nuestra huella y la forma de enfrentar otros desafíos. Desde el prescolar que ordena sus juguetes después de “trabajar o jugar con ellos”, el hijo/a que ayuda en casa, el hermano/a que acompaña al menor, el compañero que motiva y apoya a su par en la sala de clases, el estudiante que saluda al entrar al aula, el que enciende la cámara al conectarse a clases, el que se disculpa, el que agradece.

En paralelo, el camino documentado, ¡bien documentado!: los cursos de educación formal. Los conocimientos instrumentales, las capacidades para recordar, para saber dónde buscar y cuándo aplicar. Más los certeros actos tangibles como asistir a clases, preparar tus materias, entregar a tiempo los trabajos, solicitar apoyo. ¡Así nos formamos! ¡Así nos educamos!

El resultado de la PAES, otra prueba más.

La pregunta de todos los tiempos, ni por más IA, nada la reemplaza. ¿Cómo te fue? Ni idea, la verdad es que no podría decirte, quizás bien quizás no, de qué me sirve, no me importa. No sé que me pasó.

Aparece la evidencia de lo mal que entendemos y preparamos para la PAES. Una prueba más que rendir, o es la prueba para ver quién se rinde.

Creo que aquí está la clave. Construir una educación que prepare para caminar el camino. Educar para estudiar, entender para avanzar, priorizar para decidir bien.

La educación superior no es aquello que obtienes por un buen resultado en la PAES.

No importa si tu trayectoria es lineal o si has decidido explorar rutas alternativas, programas técnicos, educación a distancia o certificaciones progresivas; lo que realmente define tu futuro es la audacia de seguir avanzando.

Los desafíos del aprendizaje no son muros, sino peldaños que te preparan para un mundo que ya no premia solo la memoria, sino la capacidad de adaptarse y reinventarse. Recuerda que no vas tarde, ni vas detrás de nadie: vas a tu propio ritmo, construyendo una carrera que es tan única como tu propia historia.

Esta historia continuará….una vez conocidos los resultados de las postulaciones.

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