El fantasma de marzo
Por Javier Bravo Bravo – Psicólogo y académico U. Central
El cierre de las vacaciones y el comienzo del nuevo período laboral suele estar acompañado de una serie de emociones intensas. La alegría, relajo y descanso, se ve interrumpido por el estrés de marzo, que trae horarios, tacos, deudas y pagos. ¿Cómo lidiar con este tránsito de manera sana y abordar este momento desde la templanza y la conciencia?
Primero hay que reconocer la importancia de tomarse un descanso del período laboral, tener vacaciones es una necesidad vital, donde podemos reconectar con nosotros mismos, volver a nuestro centro emocional, hacer una retrospectiva de los logros del período previo y de los aspectos que aún podemos mejorar.
Las vacaciones son necesarias para hacer un cierre justo del esfuerzo que dimos durante el año, y también para prepararnos mental, emocional y físicamente para el nuevo ciclo. Es importante que podamos conectarnos con nuestros anhelos profundos, cumplir sueños que están pendientes, visitar lugares que deseamos, compartir con la gente que queremos, o simplemente descansar, comer y dormir tranquilos. Si logramos realizar este tránsito con consciencia, podremos entrar con un buen pie a marzo, reconociendo también los desafíos que trae.
También es importante agradecer las buenas experiencias que tuvimos en vacaciones, tener una actitud que vea lo positivo que vivimos, y cerrar de forma adecuada ese ciclo, para que no queden pendientes para el nuevo período laboral o de estudios. Ahora bien, ¿qué nos trae marzo? Este mes nos trae de golpe la responsabilidad del trabajo, de los estudios, de la familia, de los costos escolares de los hijos, el pago de las vacaciones, atochamientos vehiculares, entre otros.
En psicología se utiliza la técnica de la visualización como una manera de entrenar al cerebro para que se anticipe a los desafíos futuros. Esta herramienta se puede aplicar para imaginar cómo será la vuelta a marzo, viendo la rutina que tendremos, y con eso prepararnos para enfrentar la realidad, e impedir el shock mental y la afectación del estado de ánimo.
También se recomienda hacer un listado de las responsabilidades que tendremos que abordar para que preparemos nuestra mente para lo nuevo que vendrá. Este check list nos ordena, y nos hace ir asimilando lentamente las nuevas actividades a realizar. Además de lo anterior, es recomendable que logremos ordenar nuestra rutina, dejando espacio para la entretención, la reflexión, el descanso, el deporte o cualquier otra actividad que nos haga volver a nuestro centro y nos hagan sentir bien. Es importante conjugar deber y placer en las actividades diarias.
Si seguimos estos pasos y, sobre todo nuestras intuiciones al respecto, podremos hacer que el fantasma de marzo no de miedo, sino que podamos asumir una actitud sana y fuerte para abordar el nuevo año laboral que comienza.
