Pepiukelen : ¿ A quién le interesa una araucaria ?

A pesar de que la Corte Suprema falló a favor de la comunidad Mapuche Huilliche Pepiukelen, por contaminación del medio ambiente de la empresa salmonicultora Pesquera Los Fiordos, propiedad de Agrosuper, en la localidad de Pargua (Región de Los Lagos) esta empresa sigue realizando acciones indebidas aprovechando la inoperancia de autoridades nacionales y regionales que parecieran estar comprometidas en el buen funcionamiento de la empresa más que con el bienestar de la familia que históricamente vive en el sector.

Y no es un dato menor puesto que la empresa Los Fiordos que se dedica a la producción de harina de pescado se instaló prácticamente en el patio de la casa de la familia Vera y desde allí, hace más de 10 años, comenzó a levantar una mole de fierro y concreto con alto nivel de emanación de olores que hacen extremadamente difícil la vida en su entorno. Según la Corte de Apelaciones en un fallo emitido en septiembre del  2010 la empresa Los Fiordos «genera efectos importantes sobre el medio ambiente que afecta a las comunidades vecinas, de manera que vulnera el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación». Sin embargo ¿ A quien le importa el fallo judicial ?

El error de un funcionario público en consignar como valido un grado equivocado en coordenadas GPS para revisar el lugar de emplazamiento de la empresa permitió que se le adjudiquen todas las autorizaciones para inicio de Faenas instalándose en el patio trasero de la familia Vera Millaquen. La lentitud del aparataje publico culmino con la base estructural instalada antes de que se inicie formalmente  el proceso de reclamo antes los organismos competentes. La vinculación de distintos personeros de la empresa con familiares directos de Michel Bachelet permitieron minimizar  o hacer vista gorda del problema. Los mismo ocurrió en el Primer Gobierno de Sebastián Piñera. Y en el segundo de Michel Bachelet…y en el segundo Gobierno de Sebastián Piñera.

Evidentemente ningún gobierno quiso asumir la responsabilidad política, administrativa y judicial  y menos pagar la indemnización a una empresa que construye y destruye  avalada por el aparataje público, burocrático e ineficiente. Es más la esperanza nefasta que guardan es lograr que la familia  Vera Millaquén venda los terrenos en los que vive su madre de 80 años sin entender el valor que los Pueblos Originarios le  asignan a la tierra y a los espíritus que viven en ella.

Este caso no es conocido a través de los medios de comunicación. ¿Por qué?. La respuesta es simple. Una empresa de este tipo suele integrar en sus directorios a ambas corrientes políticas (derechas e izquierda) justamente para “salvar” en este tipo de problemas con el apoyo de los gobiernos de turnos. De allí que las presiones sobre los medios contribuyen a ocultar este tipo de aberraciones.

Hay que señalar que más de un Intendente Regional estuvo en terreno corroborando los dichos y concordando con lo aquí expuesto. Los mismo un senador de derecha quien inició una investigación para corregir este problema. Las presiones venidas desde el nivel central terminaron por ahogar los esfuerzos del Senador que no se refiere al tema. Para las demás autoridades sirvió solo un “llamadito telefónico” para que miren para “otro lado”.

¿ Y las organizaciones mapuches ?. Esta es una lucha por justicia, no por política. Por lo tanto este tema no les sirve sin no tiene una estrategia política que permita obtener beneficios políticos y mediáticos, a la par que económicos.  

Por lo mismo y en total impunidad recientemente la empresa Los Fiordos, según denuncia la familia Vera Milláquen decidió cortar una Araucaria que había sido instalada en un área verde delimitada por la propia empresa como zona protegida pero que ahora definieron como lugar para el emplazamiento de gigantescas construcciones para bodegaje. Construcción que tiene en vilo a la familia vecina viendo la total impunidad de un gigante que construye y destruye al amparo de los gobiernos que se turnan para irrespetar las leyes, normativas y derechos humanos de una familia vulnerada por el Estado y toda la clase política que responde displicente  ¿ A quién le interesa una araucaria? .

 

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