Depresiones: se agudizan en primavera

Dr. Franco Lotito C. –  www.aurigaservicios.cl

Académico, escritor e investigador (PUC-UACh)

“La depresión es un precio infernal a pagar para despertar a la vida” (Matt Haig, escritor y periodista inglés).

“El gran descubrimiento de nuestra generación, es que los seres humanos pueden cambiar sus vidas cambiando sus actitudes mentales” (Psicología y Mente).

La primavera implica un aumento de la intensidad y duración de la exposición a la luz del sol, lo que según diversos estudios “afecta la melatonina y los niveles de serotonina en el cerebro, pudiendo alterar la estabilidad emocional y provocar crisis de ansiedad”.

Ahora bien, experimentar una cierta dosis de tristeza o pena cuando nos ocurre algo negativo y/o doloroso desde el punto de vista emocional, es algo bastante natural. Sin embargo, cuando el sentimiento de tristeza, pena, de melancolía, etc., se cronifica y permanece durante mucho tiempo, eso ya se convierte en algo anormal. Por lo tanto, cuando la fatiga o el cansancio devoran nuestras fuerzas y energías, cuando tenemos constantemente el ánimo bajo y nos hemos puesto a pensar que la vida no vale la pena, entonces es absolutamente necesario entrar en un estado de alerta total, ya que podríamos estar en presencia de los primeros síntomas de una depresión, y lo recomendable es acudir a la consulta de un especialista, sea que hablemos de un  psicólogo o de un psiquiatra.

Las últimas investigaciones científicas han sacado a la luz que una depresión no tratada trae consigo repercusiones no sólo de carácter emocional, sino que también de tipo orgánico, ya que, de partida, debilita el sistema inmunológico de nuestro organismo, reduciendo notoriamente la inmunidad ante, por ejemplo, enfermedades infecciosas. En segundo lugar, aumenta el riesgo de desarrollar un cáncer o de sufrir un infarto al miocardio.

Es más. En algunos pacientes que no han sido tratados de manera adecuada, los trastornos del ánimo se agravan y se acentúan en primavera, al punto, que las frías estadísticas muestran un mayor índice de suicidios en la estación de las flores, siendo las mujeres las más afectadas, al comparar las cifras femeninas con los casos de trastornos del ánimo en los varones.

Se sabe que la depresión está asociada a un déficit de ciertos neurotransmisores cerebrales, tal como es el caso de la serotonina, un neurotransmisor estabilizador del ánimo. Si bien, una depresión puede mejorar de manera notoria con la administración de medicamentos antidepresivos, eso no significa que la causa basal que originó la depresión haya desaparecido, ya que este trastorno puede ser causado por una serie de problemas de diversa índole, tales como por ejemplo: la pérdida de un ser querido, estar agobiado por problemas familiares, pasar por un divorcio o una separación traumática,  vivir violencia intrafamiliar, tener problemas económicos, sufrir de un desorden hormonal, presentar un problema con la glándula tiroides, estar afectado por una diabetes, sufrir una deficiencia nutricional, etc.

Todos estos trastornos pueden dilucidarse a través de un chequeo médico y clínico a fondo, de modo tal, de poder derivar al paciente al especialista indicado, el cual –tal como se señaló más arriba– podría ser un psicólogo o un psiquiatra, de acuerdo con la gravedad de la sintomatología detectada.

En relación con lo anterior, los principales síntomas asociados a los trastornos del ánimo –donde la depresión puede estar jugando un rol importante– son los siguientes: trastornos del sueño (insomnio de conciliación, despertar temprano sin posibilidad de poder seguir durmiendo), hipersomnia o somnolencia diurna excesiva, agotamiento y cansancio extremo (a la persona le cuesta mucho levantarse en las mañanas), ideas negativas y/o pesimistas de que todo va a salir mal, labilidad emocional (llanto sin motivo, tristeza aguda, desesperanza), falta de apetito, trastornos digestivos, irritabilidad y cambios súbitos de humor, pensamientos e ideación suicida.

Al respecto de lo anterior, resulta ser un paso crucial en el proceso del tratamiento y recuperación de la salud, el hecho que la persona sea capaz de reconocer los síntomas que está experimentando, ya que hoy en día, existen a disposición de las personas afectadas diversos tipos de tratamientos psicoterapéuticos, teniendo presente, eso sí, que en los casos más severos es preciso prescribir algunos fármacos antidepresivos.

Es así, por ejemplo, que la base teórica de la terapia cognitiva utilizada por algunos terapeutas, postula que las ideas pesimistas y negativas provocan que la persona afectada actúe de acuerdo a ellas, lo que lleva al sujeto a entrar en un círculo vicioso que lo hace sentirse más deprimido aún, para terminar cayendo en un pozo profundo y oscuro del cual resulta luego, prácticamente, imposible salir sin el apoyo de un profesional. En función de lo anterior, se requiere de un entrenamiento mental por intermedio de la ayuda de terceros, con la finalidad de modificar los pensamientos negativos y pesimistas e intercambiarlos por ideas y pensamientos más alegres y optimistas, todo  lo cual va ayudando, paulatinamente, a cambiar el estado de ánimo de las personas. Con mayor razón, cuando se ha identificado con claridad cuál es el problema de base que ha causado la depresión o el trastorno del ánimo. De ahí que se diga, que cuando la persona está deprimida, ella no controla sus pensamientos, ya que son los pensamientos los que la controlan a ella, y estos pensamientos pueden ser muy intrusivos, repetitivos y devastadores.

Por otra parte, investigaciones llevadas a cabo por el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts  (MIT) demostraron, por ejemplo, que ciertos alimentos ricos en carbohidratos complejos –tallarines, papas, arroz, etc.– elevan los niveles del neurotransmisor serotonina estabilizando el ánimo de las personas, en tanto que el complejo vitamínico B juega un importante rol en el metabolismo de los neurotransmisores cerebrales, colaborando en la estabilización del ánimo y de las emociones. Se descubrió que pacientes con depresiones severas mostraban serias deficiencias de riboflavina, piridoxina, vitamina B12 y ácido fólico. En uno de los estudios realizados se descubrió, asimismo, que el complejo B prescrito junto a drogas antidepresivas acortaba a la mitad el tiempo del tratamiento de una depresión severa.

Como se podrá advertir, existe una multiplicidad de métodos y tratamientos psicoterapéuticos que permiten enfrentar de manera exitosa el hecho de que una persona sufra de algún tipo  de depresión y/o  trastorno del ánimo. Aquí sólo se ha mostrado una ínfima parte de cómo combatir dichos trastornos, por severos que estos sean, de modo que se sugiere a las personas que están sufriendo algún tipo de sintomatología depresiva, comenzar cuanto antes a informarse al máximo al respecto de este tema, con el objetivo de actuar lo antes posible y frenar a tiempo la posibilidad de caer en una depresión, con consecuencias que podrían ser muy graves.

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